miércoles, 18 de febrero de 2009

Incendiario e incendio

Como provocando y participando, consciente que es un invento mal llevado y en donde una vez dentro de él nada cambiará y nada cambiarás, te faltará el relleno igual y con una desnudez de la que tú mismo te asombrarás luego, te encontrarás como causante y a la vez arderás con tu propio fuego, un ardor antiguo que te costó mucho esfuerzo, en donde apenas estuviste menos de hora y media sin estar leyendo la tesitura que tiene cada hombre escribiendo cómo es hombre.

Pasearé, como si fuera por catre ajeno, intentos de felicidad de mi propio y más íntimo descanso. ¿Cómo era aquello de Mauriac que supe vivir luego?: “Deleitarse en los placeres del lecho no compartido”, libro cerca, algo más hermoso y más bello, algo tan propio que nadie fue capaz de ponérmelo en tela de juicio en esta vida: la calidad de la literatura que tengo siempre cerca.

O los cimientos de la entrega en necesidades ajenas, honestos,verdaderos; lo llevaba siempre puesto en la cara hasta frente a puertas cerradas que se me abrieron luego: sino, las de aquel editor con más de treinta novelas por semana en las mesas de sus colaboradores que supo al fin mientras me tendía la mano, dejarme que aparcara las dos muletas que acompañaban mi camino mientras ponía en sus manos esa típica novela de principiante que tantas tarde escribimos, una mujer con muchas pretensiones y éste colaborador con nombre anónimo hasta en la sobrecubierta. Hoy circula por las calles y ya no hace falta que chateemos mil correos cada tarde para ir haciendo cada línea y cada capítulo.

Otra manera de provocar un incendio es la investigación de la carne hasta la última sensación, sin tocar ni saber de la carne por su sola razón –inalcanzable para muchos- de poder aportarla con dos metáforas sueltas de los años que viví al costado de Umbral, con sus más de doscientas novelas, para poder escribir sin parar y sin tener jamás sueño a ver si era posible oler luego –según él- “al whisky perfumado de Chanel que tienen todos los suicidas.” Porque tú me enseñaste Paco Umbral a hacer literatura de línea recta, poniendo encanto en los renglones, sin tener nada que decir como los veinte tomos de Marcel Proust a la busca de un tiempo perdido que no encontró jamás.

Y cómo no, se me han deshecho veintitrés historias de amor entre las manos. Pero es curioso, a la vez, hay respuestas en mi blog de gente que me lleva leyendo muchos años. Salían de escribirnos cinco correos ofreciendo mis manos antiguas pero libres de sospecha con señal de prestigio: ellas me contaban el éxtasis de sus pechos asimétricos y perfectos; yo habitaba los escritos como un post con sus luces y sus sombras que me lo iban a pedir luego para saber la medida exacta de mi valor y de de mi territorio. Cada mujer para mí era un lecho vacío sin mentiras que nos llevaban a la vez al pajar del sueño.

Cada incendio ha sido como vivir un siglo entero; cada año, el que más daño me ha hecho. El fuego lo he encendido y lo seguiré encendiendo, me quedaré con algunos ojos en los míos, con esa contundencia femenina hecha a partes iguales de realidad y de sueño. Puedo seguir siendo entre el fuego ese hombre débil pero poderoso, allí entre las piernas o las nalgas sin que nadie lo sepa.

Apagaré, pues, el fuego con el fuego, como en una pasión amorosa siempre hay un amo y un vasallo, yo me acerco, lo enciendo y luego me quemo. Disfrutaré de esa felicidad fragmentaria que tenemos a veces para contrarrestar el dolor. A ratos solo buscaré la intimidad que es necesario, restaré con silencios mis palabras, esperaré una y otra vez como los amantes orientales que retrasan el orgasmo cuanto pueden.

Ya desnudos, Ososo, lo decía: “Quince días, quince orgasmos, quince palabras. Finito.” He apagado el incendio.

19 comentarios:

Anónimo dijo...

No sé si decirte que tienes vocación de bombero.
Sería simplificar mucho??
Seguro que sí.
Ya sabes, a veces soy una simple de cuidado.
Perdóname por eso.
Y también por haberme dejado enredar por ti una vez más.
Me hiciste pensar en cosas que no quería.
Besos.

Fran dijo...

Sí, puede ser, pero me gusta. Has dado en el clavo. Precisamente lo que más me gusta de ti es que eres simple, buen trigo, como otra buena amiga tuya.

¿Perdonarte por enredarte? Anda ya, si eso es siempre lo que necesito con buena gente como tú porque yo también soy un buen tipo.

Besos

Josué Ramón Ascencio dijo...

A chiz, si la intencion es apagar el fuego con fuego, hay que tener cuidado que el viento no sople en direccion contraria sino quien lo detiene, aunque no creo que eso sea malo en esos aspectos...

Fran dijo...

El viento es incontrolable, Josué Ramón, ya sabes, pero una vez en el incendio cada uno evita las quemaduras como puede.

Gracias.

Un saludo

Lila dijo...

Cuando lo leí la primera vez ayer, me apetecia escribir solo un TE QUIERO...

Y esta mañana, antes de salir tempranito de casa cuando leí el comentario de reyes no pude evitar perder la seriedad e imaginarte como un sudado bombero ¡Madre mía! Siendo así aceptaré que me apagues siempre...........

Fran dijo...

Con respuestas como la tuya, Esperanza, vale la pena escribir un post a la hora para no apagarte nunca y tenerte siempre ardiendo.

Yo no escribiré te quiero, porque te quiero.

Bambú Blanco dijo...

El final, redondo!!! Finito. Has apagado el incendio. Me temo que dentro de poco alguna otra zona volverá a arder...
Saluditos.

Fran dijo...

Por supuesto, Bambú, siempre tendré un incendio endendido, sin apagar del todo.

Un beso, por si acaso

Recomenzar dijo...

Despues de leerte no supe que comentar me dejaste fria debe de ser que soy muy simple.por lo tanto he leido los comentarios me hicieron sonreir bueno aqui estoy parada en la puerta de tu blog tratando de escribir algo coherente pero me dejaste asi...media piantada caminado al costado de la luna si casi trepándome veo al sol
besos Fran con alas que vuelan hacia vos..................

Fran dijo...

Recomenzar, no te quedes en la puerta, entra y más si traes besos con alas que vuelan.

Besos quietos

Recomenzar dijo...

Bueno sin incendio por ahora puedo entrar en tus sueños
¿mi alma?
es
mi
ser
entero..........

Fran dijo...

Sólo prendo el fuego cuando quiero o hace falta entre los sueños.

Anónimo dijo...

La Ciudad Eterna ,fue quemada por Nerón,tú quemas las entrañas y apagas el fuego con la palabra y el sentimiento
Yo vivo de mis sueños,son grandes y pequeños
Se llevan mi soledad,me prestan su libertad
Y no se cansan jamás,de volar y volar.
Gustosa de poder leerte un día más,es un reto para mi.
Ana

Fran dijo...

Seguiré siempre dispuesto, con personas como tú, a juntarme son tus sueños y apagar el fuego con besos.

Fran dijo...

He visto vuestra página con demasiada rapidez, pero me ha parecido excelente. Tengo poco tiempo para embarcarme en más colaboraciones, teniendo en cuenta que actualizo cada mes mi página web de literatura www.acercatealoslibros.com además de mi trabajo de diseño con Photoshop.

De todas formas, seguiré ojeándola.

Gracias.

Un saludo

Anónimo dijo...

Hasta ahora sólo siento el calor de las letras, espero seguir hasta el final del texto, sin quemarme.
Imposible de poner nada que venga de vos, en tela de juicio, eso de pasear por los catres ajenos como que no me atrevería jaja pero ahora mismo no me iría mal hacerle una visita al mío.
De eso, querido Fran, hará ya muchísimo tiempo, y los correos serán numerosos, de todo se aprende, si es que a vos le queda algo por aprender, espero que esas muletas, sean ya historia.
Hay tanto fuego en la piel de cualquier ser humano, prefiero el calor de las letras, ya el de la piel, se va apagando lentamente, de literatura, querido amigo, no entiendo lo suficiente pero Umbral nunca fue de mis escritores preferidos.
Es muy bello este fragmento, deja siempre ese espacio a esa persona, a ese capricho y a la vez conviertes el fragmento en la más bella de las prosas.
El poder de sus letras, ya es fuego y como a las mujeres nos encanta jugar con fuego, aquí tiene usted la muestra, la mayoría de sus seguidores, son mujeres, yo pienso, que el fuego lo enciende usted para nosotras, o no?
Vos trastada ese fuego a sus letras, ha logrado que nos enamoremos de las mismas, a penas sin entenderle, algo así, como las buenas canciones, que no importan en el idioma que estén cantadas, para sentirlas, bailarla y enamorarse de quienes nos abrazan.
Por fin, ya me extrañaba que no fuese un final feliz, por fin hubo de venir los bomberos y ya que están aquí jeje le dejaré la llama de mis besos, eso sí, siempre con su permiso.
Ley.

Fran dijo...

En mis letras estoy yo y por lo tanto lo que tengo. Yo también prefiero su calor porque me sale espontáneo.

Me permirás una salvedad: ¿Conoces a fondo a Umbral? Tiene publicadas más de un centenar de obras (las tienes todas en mi casa) y fue Premio Cervantes, el de más prestigio de las letras españolas. Y reconocido el mejor castellano escrito de los últimos 50 años en la literatura española. Lo que siempre llevaba, intencionadamehte a cuestas, fue una impopularidad que le servía.

El fuego de mis letras de que hablas es tuyo y mis besos también

Anónimo dijo...

No lo pongo en duda, Fran, pero que guste o no, un estilo, un escritor, no quiere decir que sea peor que otros, simplemente cuestión de gusto.
Más besosss
Ley.

Fran dijo...

Pensarás que me empeño, pero sí que me empeño en que hables de las cosas de literatura con propiedad: una cosa es la figura pública, la imagen de un escritor y otra su valía -sin entrar en cuestión de gustos, obviamente-.

Para que te guste o no, la producción o estilo, de un escritor, hay que conocer un poco ampliamente su obra.¿Cuántas obras has leído -me atrevo a preguntarte, perdón por la osadía- de la amplísima producción de Umbral?

Es que es "típico" cuando muchas personas se refieren a él, manifestar su desagrado sin conocer a fondo su obra. Lo he vivido muchas veces.

No te dejo caer en esa vulgaridad.

Que como tipo humano producía rechazo, es un tema diferente.