miércoles, 4 de marzo de 2009

Los besos educan, no caducan


Los besos que proporcionan, que aportan, la armonía que le falta a nuestro cuerpo y nuestra mente a veces, los besos de un amplio amor como un buda ilustrado, tienen, eso sí, una exigencia: su permanencia, su olvido casi escondido del tiempo. Entre medio de ellos nunca cabe el reproche, el despegue de dos labios que estuvieron juntos, tienen la longevidad de un poema que no terminó de escribir el poeta. Son besos en los que nunca existe el tedio –la única forma de no haber vivido- son cultura, en las puertas del aula a la que hay que entrar cada mañana.
Para aprender, para educarse, como vino de una profunda sabiduría.

Que no me caduquen nunca esos besos que di, ni los que me dieron, nada lo entorpece, ni el error de una letra, ni una angustia escondida, si los diste, los escribiste, los acompañaste, déjalos donde estuvieron, jamás los quites porque ellos forman la posibilidad del más hermoso recuerdo.
A veces he besado llorando, para apagar el llanto, o escuchando el llanto ajeno. O he buscado siempre adrede el beso literario. Menéndez Salmón dice que “la literatura por definición es la fraternidad del detalle”. Por eso tantas veces, besé letra a letra, por eso la literatura que sabía la aplicaba en el reinado del detalle con la pasión que mejor supe poner. He escrito y he educado con besos para ver si entre palabras escondidas se hacían milenarios.

Puse junto a esos besos la devoción y el cariño siempre, a todas horas, a manos llenas, no puedo vivir como en estaciones de espera para ver cuándo y cómo me llegan con la calma del lenguaje. He pasado demasiados días en que aparte del dolor físico, he tenido la inquietud por compañera y para amortiguar esas caídas te valen los amigos, la calma de esos besos lleguen como te lleguen, por eso he prolongado los silencios, y cuando he llegado a mis propias palabras quizá han sido desaforadas porque me faltaba la quietud del rigor que tengo en otros momentos.

No regalo mi verbo de “lencería fina” –no es mío el adjetivo-, lo suelo enhebrar en el destino que puede hacer a alguien dichoso. Por eso me quedo siempre esperando la respuesta constante y multiplicada. Es sencillo, yo doy lo mejor y no me puedo quedar pendiente de las contabilidades de espera. Que le voy a hacer: tengo manos abiertas para dar con sobrado cumplimiento.

Como una propiedad de mi código genético es esperar de los demás, rehén de una felicidad que necesito siempre. Ya lo dije hablando del deseo. Me era precisa una tranquilidad y una apoyatura, en adsl quizá, por cable en horarios de madrugada para apaciguar los insomnios. Como si a pesar de llevar un diagrama, me apuraba la vida en la búsqueda de un prurito salvífico para arreglar esta extraña metáfora de la existencia.
Lo dije, lo sabían, un venero de dolor, un yacimiento, una abundancia. Según María Moliner –por qué no- la “raya o línea de las que marcan las horas en los viajes del sol”, o una diarrea mal contenida.

Hasta en esos malos días acaba escribiéndote una amiga verdadera, preguntándote por dónde anda desorientada tu verborrea; o esa psicóloga lista que tenemos todas las familias, pero que en la mía es tierna, verdadera, porque se entera de la psique sin preguntar apenas nada.

Le tengo cada vez más miedo a la última parte del día por principio, lo mismo que decaigan los besos del cariño, esos que no debieran caducar jamás. Quisiera quizá terminar con un puñado de versos inspirados pero o no caben en la hoja o no supe escribirlos nunca. Pero sé sentir –y en palabra de Carlos Marzal- “no es sentirse, es más al centro”, desde donde yo escribo siempre para hacer más venerables a quienes quiero.

A algún post ajeno contesté con palabras de Menéndez Salmón sobre el dolor, que nada nos hace tan sabios y que en el sufrimiento están nuestras mejores conquistas pero “por desgracia la sabiduría del dolor se olvida, y de nuevo recaemos en nuestras viejas costumbres imperfectas."

Y para no soltar el libro a que me refiero con verdadero cariño tendré de nuevo que aferrarme a sus palabras: "Salvo el amor, cualquier negocio de este mundo puede ser aplazado para mañana."
Por eso no entiendo la espera ni el aplazamiento.

17 comentarios:

Anónimo dijo...

Te veo con una nostalgia, q no creo sea tù caracter, ya q en esos ratos de soledad, nunca estàs solo,te acompañan muchas caricias y besos sonados, con esa musica q el amor aporta en los ratos q màs se necesitan,yo lo comparto, sin tener q asomarme a la ventana, desde cualquier rincon de la casa se pueden asomar, tantas cosas ahi, en los estantes, en paredes q nunca asoman desnudez.
Los besos son una parte de nuestra vida, algo q sin querer a cada momento derrochamos en espera de una respuesta.
El dolor caduca, los besos jamàs.
Con frio, pero sin q falte ese Tè q reconforta, como el sentarse a leerte y poner esas letras cortas, quizas sin sentido, pero con mucho cariño.
Besos maria dolores.

Anónimo dijo...

Yo no sé a quien esperabas, creo que tampoco me interesa. Los sentimientos ligados a otras no me inquietan.

Sí es tarde no me he enterado, como te dije esta mañana me he imaginado viviendo contigo. Era una tarde de Junio, yo llevaba un vestido blanco con flores, el cabello suelto enredado por la brisa, el mar estaba frente a nosotros, tu me leías un libro tumbados en el suelo de una terraza, yo te amaba como una loca, quería robarme cada segundo de tus palabras, te besaba imprudente para no dejarte leer.

Te esmerabas en explicarme la importancia de tu amada literatura, yo solo quería amarte una vez más, llenar tus labios con los míos, comer tu boca como si aquella tarde de nuestro junio fuera la última. Te lo he dicho, lo mío no es el glamour. Sin embargo, nuestra tarde tenia los colores más exquisitos que cualquier artista pudiera imaginar.

Esa imagen dejó en mi alma una inquietud latente, porque me conozco y sé que me estoy enamorando de ese hombre de camisa blanca y rostro añejado.

Espero no haber llegado demasiado tarde con mis besos xxxxx mío.

Maga h dijo...

Uy Fran, quisiera quedarme con todo lo que dijiste en este texto. Aún cuando su título lo dice todo, lo que contiene es tan basto, tan cierto.
Vendré por él para recordarme a cada instante de la importancia de que no caduquen los besos, y para no negociar el amor con esperas ni aplazamientos.

Un abrazo grande

Fran dijo...

Es precisa tu respuesta, María Dolores, y conocedora por muchos de mis escritos cuándo escribo y por qué escribo lo que escribo, valga tanta redundancia.

Hay nostalgia, porque hay búsqueda, hace ya tanto tiempo. Como digo no me valen las esperas, las dosis del repartimiento. Menos mal que al fin ese “T q” que mis palabras siempre tuvieron detrás, ya lo tengo otra vez puesto encima.

Gracias por entenderme y por tu antiguo cariño entre mis líneas de siempre.

Quede devuelto.

Fran dijo...

En efecto, ama, no importan las esperas cuando existen los presentes y nunca se hace tarde si se es capaz de ofrecerlo todo, todo lo que hace falta. Como un ordena y mando.

Te recuerdo con ese vestido blanco con flores, ya no importa ni la fecha porque tiene realidades de entregas del presente. Leo mejor que nadie las líneas de cada página cuando me ama cerca una loca -ya que así con esos honores te calificaste antes incluso que lo notara yo-. Me valdrás hasta en la madrugada para apaciguar los insomnios, sin glamur, pero comiéndose.

Vale tu inquietud, y nunca es tarde cuando se sabe y se está dispuesto a dar, boca a boca lo que cabe cada vez en cada beso que permanece.

Sólo cambio mi verbo, mi amada literatura, cuando siento el corazón en mis encías. Y lo estoy sintiendo.

Fran dijo...

Pues, quédate, Magha, con el texto entero. Siempre escribo de corrido, de cierto -como dices-.

Nunca tiene -como cito en palabra ajena- tiempo de espera el amor cuando de verdad se siente, ni motivo de silencio.

Lila dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lila dijo...

Fran, aún tengo los cachetes rojos por el comentario tan lindo que me dejaste en los dos últimos post.

Intentaré aprender a educarme con los besos, hasta ahora no lo había pensado...

Te dejo mis besos mal educado, el otro comentario tenia una letra de error.

Fran dijo...

Siempre pongo en mis comentarios, lo que pienso, lo que siento. No hay mejor ética que aquella que sabes manejar según cómo eres.

Bambú Blanco dijo...

Bueno, pues... yo creo que algunos besos caducan, deben caducar, para besar besos nuevos...que también caduquen... Es verdad, los besos educan y algunos, nos maleducan :)

Anónimo dijo...

Los besos que no damos se pierden en el infinito del amor no correspondido. del abrazo no dado, del te quiero nunca dicho.
Los besos que no damos se vuelven lamento ,suspiros,lágrimas,deseos y fantasía ,se vuelven una canción,un poema de amor ,una mirada perdida,así lo tiramos al viento.
Se me ha olvidado besar,por eso CREO VAN AL MAR DEL OLVIDO.....
AL PAIS DE NUNCA JAMAS....
A UN ANHELO FURTIVO QUE EN LA BRISA SE PERDERA.....
QUIZA VAYAN AL MUNDO DE LOS SUEÑOS....
DONDE UNA NOCHE DE LUNA LLENA SUS LABIOS SE UNIRAN....

LOS BESOS QUE NO DAMOS......
SE VAN A LA NADA,
ASI COMO LAS PALABRAS CALLADAS,
EL SENTIMIENTO AHOGADO....
Y LOS ABRAZOS NO OTORGADOS....

LO QUE NO DAMOS Y LO QUE NO DECIMOS.....
SE VUELVE NADA, POLVO,
EL AIRE SE LOS LLEVA
Y ESE BESO, ESE AMOR, ESE CARIÑO
QUE NO DEMOSTRAMOS...
SE PERDERA EN EL TIEMPO,
Y SE LO DEVORARA EL OLVIDO.
Te mando lo que tengo.
Ana

Fran dijo...

Quizá es verdad, Bambú, los besos nuevos llevan la caducidad de los antiguos y así sucesivamente. Pero esa educación en el besar no debe perderse jamás.

Pues...un beso

Fran dijo...

Todos tenemos un mundo de sueños llenos de besos, Ana, de "palabras calladas" que tú dices.

Lo que me mandas es suficiente, siempre ha sido lo mejor tuyo.

Mi mejor beso

Anónimo dijo...

Fran , besos, besos, besos....
tú crees que merece la pena dar besos que no significan nada , aunque por un segundo lo signifiquen todo?
Crees que sigue habiendo historias en las que alguien que desea cree que ama y otro que sólo desea pero no ama , están librando una batalla absurda en la que siempre sale alguien perdiendo?
(desde luego, el que no ama , no pierde nada , sólo tiene un polvo más en su saldo )...
Espero tu respuesta con ansiedad .
De lo que me contestes dependen mis próximos polvos, oh , maestro .
Jejeje.
Mil besos.

Fran dijo...

Mira, Reyes, amor; besar por besar no sirve para nada, pero hay veces, que es comerse a alguien, tenerla en el paladar y sabes como sabe.

Si hay uno que ama y otro que desea pero parece que cada uno está en el palo contrario de la portería, mal rollo. Te equivocas ambos pierden.

Si te hago falta, me llamas porque a lo mejor entre tres...

¡Quiero que seas feliz! Un ratito, al menos, por favor y me mandas una sonrisa entre polvo y polvo.

Un beso mio que no sabes lo que vale.

Anónimo dijo...

Recordando a Gabriela Mistral:
Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión, ardiente y loca,
tú los conoces bien, son besos míos
inventados por mí para tu boca

Fran dijo...

BB, seguiré tu bello recuerdo de Gabriela MIstral, porque besos de amorosa pasión e inventados para mi boca, jamás los he dejado pasar.

Espero que los míos estén al mismo nivel